De estrategias publicitarias
Quiero mostrarles dos carteles publicitarios que han llamado mi atención en el último tiempo.

El primero es de una inmobiliaria de la zona de Pilar, cuyos carteles están presentes en algunos puntos de la Ruta 26. Un análisis semiológico de dicho soporte publicitario indica que el mismo se ha construido en base a la conocida estrategia capicúa de "Qué hace´tres veces, qué hace´". Evidentemente, el cerebro detrás del anuncio ha analizado que para llegar a los targets interesados en la adquisición de propiedades en barrios privados, hay que comunicarse dentro de los códigos que hoy ellos manejan.
¿Una nueva prueba de la proliferación de nuevos ricos, la toma de los registros populares por parte de los mismos, la tinellización de todos los espacios de la vida social?
Tan sólo presento interrogantes...
Helado existencialista

El segundo está ubicado en el (Ex-)Shopping de Savio: propiamente, es la marquesina de la heladería "Why?". No he podido pasar por alto dicho mensaje: se trata de una poderosa estrategia publicitaria que interpela a todos los que vivimos preguntándonos por el sentido de la vida. Uno no puede dejar de saborear un helado en tan ilustre comercio y gritar a los cuatro vientos: ¿¡Por quéeeeeeeeee!?
El primero es de una inmobiliaria de la zona de Pilar, cuyos carteles están presentes en algunos puntos de la Ruta 26. Un análisis semiológico de dicho soporte publicitario indica que el mismo se ha construido en base a la conocida estrategia capicúa de "Qué hace´tres veces, qué hace´". Evidentemente, el cerebro detrás del anuncio ha analizado que para llegar a los targets interesados en la adquisición de propiedades en barrios privados, hay que comunicarse dentro de los códigos que hoy ellos manejan.
¿Una nueva prueba de la proliferación de nuevos ricos, la toma de los registros populares por parte de los mismos, la tinellización de todos los espacios de la vida social?
Tan sólo presento interrogantes...
Helado existencialista
El segundo está ubicado en el (Ex-)Shopping de Savio: propiamente, es la marquesina de la heladería "Why?". No he podido pasar por alto dicho mensaje: se trata de una poderosa estrategia publicitaria que interpela a todos los que vivimos preguntándonos por el sentido de la vida. Uno no puede dejar de saborear un helado en tan ilustre comercio y gritar a los cuatro vientos: ¿¡Por quéeeeeeeeee!?

2 comentarios:
Hola Art, se nota que llevas la semiotica en el corazon. Desenmascara a esos publicistas. Me hace pensar esto, ¿por que comemos helado?, ¿por que necesitamos de tantos clases de chocolate? ¿por que en medio de la crisis mundial WHY tiene el helado tan barato? ¿Por que Munchis te cobra $45 el kio y WHY tan solo $15 mangos? Alguien nos roba....
Le mando un saludo arquitecto.
Rod Lammard
De acuerdo con el comentario del señor Lammard el valor, o mejor dicho el precio de los helados que WHY? ofrece no tiene parangón durante la actual y caótica situación económica mundial.
Pues bien, quisiera yo agregar que me resulta gracioso el simple hecho de imaginar las miles situaciones en que los dueños de WHY? pueden verse inmiscuidos para conseguir este noble producto a tan bajos costos.
Recuerden que $15 es el precio al consumidor final, restando ganancias, cargas sociales (...) y lo que se cae al piso... el resultado de nuestra ecuación acaba por ser ínfimo. Por ello podríamos llegar a dudar del estado de los ingredientes que componen este fresco y sabroso manjar de época.
En los tiempos díficiles al corriente, con las altas temperaturas y el poco capital de que disponemos... WHY NOT? tomarse un heladito.
Saludo calurosamente a usted Arq. Vandelay! Apreciamos su contribución a la cultura y el turismo.
Dr. Fry Redknapp
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